La Revolución Mexicana en corto

Ándenle tomen su PAN

Y su atole con el dedo… directo desde el 2006:

Cómo dice el Sopitas:

Esta madrugada se concreto el más reciente ensartón del Gobierno Federal, cuando el pleno de la Cámara de Diputados, aprobó una mediocre y traicionera miscelánea fiscal, aumentando varios impuestos que ya pagábamos, además de sacarse de la manga otros más para seguir sangrando a la banda.

México, un país sin memoria está condenado a repetirla.

Roberto Velasco — Ciudadanizar la política

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Me encontré con el siguiente escrito que expresa una bola de ideas que traía desorganizadas en mi mente (qué chido es esto del interné, si siñor) y no puedo estar más de acuerdo con él en todo lo que expresa a continuación:

Ciudadanizar la política

Porque estos representantes no son nada representativos. Porque viven en el despilfarro institucionalizado mientras la mayor parte del país se limita a sobrevivir. Porque mientras se reparten los cotos de poder, han olvidado cuál es la función de servidores públicos. Porque nuestros ministros ganan más del doble que los del país más rico y poderoso del mundo. Porque nuestros diputados no han sido capaces de aplicarse la transparencia. Porque le apuestan a nuestra apatía para seguirnos gobernando con desprecio.

Porque actúan con desfachatez y cinismo, otorgándose seguros privados, comidas en restaurantes de lujo, viajes de placer con costo al erario, bonos millonarios , choferes, guaruras y todo tipo de privilegios. Porque los líderes sindicales de los aparatos de gobierno andan por ahí con ropa italiana, relojes suizos y autos alemanes, entre otros. Porque una lideresa sindical le ha apostado a su fuerza electoral y sus alianzas con gobiernos en turno, dejando a generaciones enteras con una educación paupérrima, un costo histórico de dimensiones que apenas logramos entender.

Porque nos mienten día con día y todo queda escrito en la prensa, pero no sienten la más mínima vergüenza. Porque cambian de partido sin remordimientos y se venden como productos de limpieza. Porque hacen campañas ofensivas y denigrantes para la vida humana. Porque caen en el ridículo de proteger la vida de animales mientras piden la pena de muerte para hombres y mujeres. Porque llevan mujeres al Congreso para cumplir cuotas de género y luego las hacen renunciar en el primer día de sesiones. Porque hacen elegir un delegado casi analfabeta y le ordenan renunciar, como si el ejercicio del poder fuera un sencillo juego.

Porque sin empacho rebasan topes de campaña y convierten la política en un reality show y luego acusan de presiones fantasmagóricas, sin aceptar ni un poco de responsabilidad. Porque aprueban leyes que ellos mismos violentan. Porque convierten la seguridad pública en un espectáculo y no pasa nada. Porque diario mueren miles en guerra contra un enemigo fantasma pero aún así no les es posible corregir el rumbo. Porque generan gobiernos clientelares y estructuras de apoyo corporativas. Porque ganan y pierden elecciones con dinero de la administración pública.

Porque creen que hay espacios públicos y posiciones gubernamentales que les pertenecen. Porque gobiernan aislados de la ciudadanía. Porque no han sido capaces de generar mínimos de seguridad jurídica. Porque el sistema no funciona y aún así no lo reforman. Porque aumentan impuestos pero no son capaces de reducir significativamente todas sus prebendas y canonjías. Porque han hecho del fuero un estilo de vida. Porque saltan de un puesto a otro y no dejan paso a nadie que no sea sino una réplica de su poder.

Porque creen que el liderazgo es llevar la plana mayor a palacio, aunque luego se diga que no hay espacio para divisiones partidistas, es decir, que la única verdad es la de ellos. Porque creen que hacemos de la crítica una forma de vida, cuando lo que buscamos es corregir el camino de este triste, triste y triste país que tiene a 60 millones de personas en la pobreza y unos políticos que se han creído que hay mal gobierno que dure 100 años. ¿Twitteamos?

Escrito por: Roberto Velasco Álvarez
Fuente: CEINPOL (Centro de Inteligencia Política)

¡Y claro que twitteamos!
Si te latió el escrito, difúndelo. Que por cierto, ya se están tardando en aventarse un spot y subirlo al YouTube.

La Tierra — Nuestro hogar

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Home es un documental como pocos — Te atrapa desde el inicio.

Tiene la peculiaridad que es uno de esos… de los que te dejan un poco apendejado, tan sólo un poco, jeje.

Una de las cosas que hace, es mostrarnos paisajes de indescriptible belleza y el cómo es que somos parte integral de un complejo sistema natural. Pero también, el cómo poco a poco le estamos dando en la madre a todo.

Más no desesperéis, nos ofrece también soluciones.

Todo el documental vale, pero lo invaluable, eso, está al final. No comentaré más porque no quiero arruinarles la diversión.

La inserción está desactivada, así que vayan a YouTube a verlo en su totalidad:
Home (narrado en español por Salma Hayek)

El artículo de la Wikipedia es un buen lugar de referencia por si quieres saber un poco más. Pero créeme, nada se compara con VER el documental.

Fuente: El champ de champs

Carta abierta a Carlos Slim

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Hace poco publicaron en el sitio de Proceso una carta abierta a Carlos Slim. El autor de dicha carta es Denise Dresser, una reconocida analista política, académica y periodista mexicana.

¿Será posible que esté siendo injusta con él? ya que como muchas personas comentan, él provee muchísimos empleos e inversiones a través de sus empresas aquí en México. Pero, ¿no es eso lo que haría cualquier mexicano con un chingo de varo? El dinero no trabaja solo.

Siento que el propósito de la carta no es echar en cara únicamente las contradicciones que presenta Carlos Slim, sino señalar que con su posición y recursos podría hacer mucho más por México, si él en verdad así lo quisiera.

A continuación les dejo la carta.

Carta abierta a Carlos Slim

DENISE DRESSER
Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro.

He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables:

–Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.

–Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector.

–Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anticompetitivas que personas como usted justifican.

–Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de Sell Mexico a los inversionistas extranjeros, y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo usted, como inversionista extranjero en Estados Unidos, acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.

–Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego.

–Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa –Telmex– las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.

–Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: Los consumidores gastan 40% más de lo que debieran por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.

–Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.

–Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo –de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental– es el que ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza.

La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.

Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública, usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis que iba a asumir, de las características del nuevo modelo económico que apoyaría. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo –palabras más, palabras menos– que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión.

Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió. Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y aceptan la expoliación de un mexicano porque –por lo menos– no es extranjero.

Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su fortuna, o tienen algún problema personal, o una resentida. Pero no es así.

Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansados de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansados de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos.

Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible.

John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.

¿Cómo ven?

La crisis en México

¿Crisis? ¿Cuál pinche crisis? si nomás entérense de lo que hacen nuestros políticos… 🙁

Y al salario mínimo le subieron 2 pesotes.

Directo del spot:

Los diputados acaban de autopremiarse con el aguinaldo más grande de la historia. Más de 400 mil pesos para cada uno de los 500 diputados federales. Y ya te informaste que los senadores se acaban de repartir una bolsa de 40 millones de pesos de aguinaldos entre todos ellos

Leíste que los gobernadores recibieron entre 300 y 700 mil pesos cada uno por sus Christmas y claro… todo esto, con dinero tuyo, de nosotros, sus patrones los mexicanos

en la iniciativa privada los empresarios arriesgamos todo para mantener nuestros negocios y los empleos que generamos. Y los políticos, no arriesgan nada. Nos urgen gobernantes con humildad, sensibilidad, vergüenza y una nueva forma de pensar que inspiren como verdaderos líderes y se sacrifiquen

Si gustan discutir el tema de manera más cómoda:
Ay con nuestros políticos y sus aguinaldos…

O dejen un comentario abajo.