De la NO existencia de Dios
// Octubre 9th, 2009 // opinión

Por estos días me encuentro muy entretenido leyendo el libro que sirvió de base para la película que hace unos años se exhibió en México como Guía del viajero intergaláctico, que también fue una serie allá en los 80’s un tanto mejor que la película, pero en fin, a mí gusto no desmereció tanto. El libro en su versión española se denomina “Guía del autoestopista galáctico”, pues en España se conoce como “auto-stop” a lo que en México conocemos como “pedir aventón”, sobre todo en las carreteras; por ello el título de “autoestopista”, – esto fue sólo un breviario cultural-.
Y bueno, en dicho libro entre carcajadas de geek gracias al humor sarcástico de Dogulas Adams, el autor - lástima que a Lobo Tuerto no le guste tanto leer, se divertiría bastante-, te encuentras con muchas cosas que incluso han llegado a formar parte de nuestro mundo cotidiano.
Por ejemplo, aquellos que hayan tenido la necesidad de hacer la traducción algún texto en Internet seguro han caído en las garras del conocido Babel fish de Altavista o Yahoo. Pues resulta que el nombre de dicho traductor viene precisamente del libro en cuestión, pues si tuvieran ustedes en la mano un ejemplar de la Guía del viajero intergaláctico y le preguntaran por el Pez Babel les daría una definición mucho mejor que las de la RAE que acá tanto nos gustan, agregando además una nota “histórica” al respecto que culmina con la comprobación -dentro de este universo de Ciencia Ficción- de la no existencia de Dios.
La verdad me divertí bastante al leerlo por lo cual les comparto el texto para que lo deshilachen, destrocen, abucheen o aplaudan según su… ¿criterio?… ¿conveniencia?… bueno según lo que ustedes quieran. Jajaja
Saludos.
Coyote Rengo
– El pez Babel -dijo en voz baja la Guía del autoestopista galáctico- es pequeño, amarillo, parece una sanguijuela y es la criatura más rara del Universo. Se alimenta de la energía de las ondas cerebrales que recibe no del que lo lleva, sino de los que están a su alrededor. Absorbe todas las frecuencias mentales inconscientes de dicha energía de las ondas cerebrales para nutrirse de ellas. Entonces, excreta en la mente del que lo lleva una matriz telepática formada de la combinación de las frecuencias del pensamiento consciente con señales nerviosas obtenidas de los centros del lenguaje del cerebro que las ha suministrado. El resultado práctico de todo esto, es que si uno se introduce un pez Babel en el oído, puede entender al instante todo lo que se diga en cualquier lenguaje. Las formas lingüísticas que se oyen en realidad, descifran la matriz de la onda cerebral introducida en la mente por el pez Babel.
»Pero es una coincidencia extrañamente improbable el hecho de que algo tan impresionantemente útil pueda haber evolucionado por pura casualidad, y algunos pensadores han decidido considerarlo como la prueba definitiva e irrefutable de la no existencia de Dios.
»Su argumento es más o menos el siguiente: «Me niego a demostrar que existo», dice Dios, «porque la demostración anula la fe, y sin fe no soy nada».
»«Pero», dice el hombre, «el pez Babel es una revelación brusca, ¿no es así? No puede haber evolucionado al azar. Demuestra que Vos existís, y por lo tanto, según Vuestros propios argumentos, Vos no. Quod erat demonstrandum».
»«¡Válgame Dios!», dice Dios, «no había pensado en eso», y súbitamente desaparece en un soplo de lógica.
»«Bueno, eso era fácil», dice el hombre, que vuelve a hacer lo mismo para demostrar que lo negro es blanco y resulta muerto al cruzar el siguiente paso cebra.
»La mayoría de los principales teólogos afirma que tal argumento es un montón de patrañas, pero eso no impidió que Oolon Colluphid hiciese una pequeña fortuna al utilizarlo como tema central de su libro Todo lo que le hace callar a Dios, que fue un éxito de ventas.
»Entretanto, el pobre pez Babel, al derribar eficazmente todas las barreras de comunicación entre las diferentes razas y culturas, ha producido más guerras y más sangre que ninguna otra cosa en la historia de la creación.»




