Hace un par de meses unos conocidos me comentaron sobre este famoso museo nómada y me propuse visitarlo antes de que se fuera de la ciudad.
Haciendo cola en el zócalo
La exhibición en la Ciudad de México comenzó desde el 19 de enero de 2008 y terminaba hoy 27 de abril de 2008, así que me levanté temprano —¡si, en domingo!— y me fui a hacer cola al zócalo. Me tocó parte del mitin de Andrés Manuel López Obrador como pueden ver en la foto.
Había demasiada gente, las vallas estaban mal puestas. De estar en una cola de unos 3 metros de ancho, un poco más adelante las vallas se abrían a 6 metros de anchura y se hizo un desmadre.
Unas señoras trataron de cerrarle el paso a las personas que se estaban “colando” pero los policías dijeron:
— Pásenle.
Y casi las tiran con los empujones que les metieron.
Comenzaba a llegar el grueso de los manifestantes. Observen la cola en la entrada del museo. ![]()
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En el museo nómada
Cuando por fin logré entrar lo primero que escuché fue a un tipo gritando:
— ¡Apaguen sus celulares, está prohibido tomar fotos y video!
— Ni modo. Pensé.
Una vez que mi vista se acostumbró a la baja iluminación dentro del museo, lo que más me llamó la atención fue la estructura y ambientación que le dieron.
Todo estaba a media luz. A los lados del pasillo por donde caminaba la gente había espejos de agua, el pasillo mismo estaba hecho de madera —crujiente por cierto— todo muy padre en general.
Era impresionante ver las paredes hechas con enormes bambús, las fotografías en tonos sepia encajaban perfecto con todo lo demás.
En eso veo que unos tipos de seguridad comienzan a lamparear a una parejita, les piden que muestren su celular y que los sacan luego luego (creo que debieron ser más discretos).
Fue ahí donde se me ocurrió la brillante idea de jugarle al vivo y tomar un par de fotos del pasillo. Sabía lo que me esperaba si me descubrían, pero igual lo hice.
La situación no pasó a mayores y pude continuar el recorrido con las dos imágenes que logré captar con mi teléfono.
Antes de salir recordé que lo que más me había gustado era como se veían las imágenes sobre los espejos de agua, entonces me acerqué a una orilla y tomé una última foto… fue ahí cuando unos instantes después se me acerca un tipo de seguridad y me dice:
— Necesito que me enseñe las fotos que tiene en su celular.
— Tomé unas fotos del museo. Respondí cínicamente.
— Está prohibido tomar fotos aquí, necesito que las borre. Replicó.
Como dicen, me agarraron con las manos en la masa.
No me quedó otra que mostrarle las imágenes que había tomado y elimarlas delante de él.
Saqué mi celular, abrí la galería y borré la última que había tomado.
Sin embargo algo sucedió e inmediatamente después de eliminar esa imagen la galería se recorrió a las primeras imágenes que tomé ese día (las de la manifestación y la cola para entrar al museo), iba pasando una a una las fotos, yendo hacia las otras dos que había logrado tomar, pero antes de llegar a ellas el tipo me dice:
— Esas están bien, gracias.
Y se va.
A la salida del museo
La prueba de que salí ileso, por la salida “normal” —no como la parejita jeje— y con fotos del museo. ![]()
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Otro agente encubierto
Manifestante a media calle
Un excelente cartel el que portaba este manifestante solitario.
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